YOGA DEL CUERPO

Por muchos siglos el Raja Yoga o yoga de la mente se concentró en prácticas como la meditación como técnicas en el camino hacia la liberación. El Raja Yoga es dualista: divide de manera tajante el cuerpo y la mente. El cuerpo es considerado como un obstáculo que debe superarse para poder liberar a la mente. Fue mucho más adelante, gracias a la influencia del pensamiento tántrico, que surgió el Hatha Yoga o el yoga del cuerpo. Un Yoga que buscaba incluir el cuerpo en la búsqueda espiritual.

 

¿Por qué considerarlo como un obstáculo si el cuerpo puede ser un vehículo que nos acerque a la libertad?

 

Los Hatha Yoguis se dieron cuenta que a través del trabajo con el cuerpo podemos afinar nuestra percepción y ser capaces de percibir al mundo y a nosotros mismos de una manera más clara y precisa. En la práctica de Hatha Yoga el cuerpo se transforma de ser un lastre, a ser el catalizador de un proceso de autoconocimiento y transformación.

Así el Hatha Yoga y el Raja Yoga juntos constituyeron un camino completo que abrazaba a la mente y al cuerpo en un mismo método para salir de la ignorancia o avidya y poder abrir los ojos y percibir al verdadero Ser.

 

Hatha Yoga en Occidente

El Hatha Yoga o yoga del cuerpo incluye prácticas como asanas, pranayama y kriyas para purificar al cuerpo y convertirlo en un instrumento muy preciso de percepción. El Hatha Yoga sabe que el cuerpo es simplemente una expresión más de nuestra mente, y que al trabajar directamente sobre el cuerpo, podemos transformar quienes somos. Pero no se debe perder de vista que las técnicas de Hatha Yoga deben complementarse con el Yoga de la mente o Raja Yoga. Sin el aspecto filosófico, mental y espiritual, las técnicas del cuerpo pierden su sentido profundo.

 

Las asanas

Las asanas o posturas ayudan al cuerpo a mantenerse ágil y despierto. Al practicar asanas, sincronizando cada movimiento con la respiración, estando conscientes del contacto de los pies con la tierra y de la acción de la gravedad, la práctica se convierte en una meditación en movimiento. No importa si las posturas son muy complejas o no, lo que importa es cuál es la experiencia del yogui al practicarlas.

Eso es Hatha Yoga: la experiencia interna, no la externa.